03 / Julio / 2018

Humanización hospitalaria: los desafíos de la deshospitalización

Desospitalização

Diferente de lo que muchos pueden pensar, no siempre el hospital es el lugar más adecuado para tratamientos de salud o para recuperación completa de un individuo, visto que quedarse mucho tiempo hospitalizado puede aumentar los riesgos de infecciones y otras complicaciones. Desde hace poco tiempo, la deshospitalización, o sea, la reducción del tiempo de hospitalización para la continuidad de tratamiento fuera del hospital, pero con todo el soporte necesario, se consideraba algo negativo. Hoy por hoy, los profesionales de ese sector ya discuten acerca del concepto y resaltan la importancia de la humanización hospitalaria. 

“En el hospital, las rutinas de horario de sueño, baño y comida son fija y diferentes de las que el paciente ya está acostumbrado. Además de eso, es un lugar en de contacto con diversos tipos de pacientes y enfermedades, lo que genera ansiedad y estrés”, explica Cristiane Lipes, profesora del curso de Biomedicina de la Universidade Metodista de São Paulo – Brasil. Según la especialista, cuando el riesgo a la seguridad del pacientes es mayor en casa que en el hospital, la hospitalización es importante. Sin embargo, cuando la permanencia se alarga demasiadamente, los riesgos de infección, caídas u otras eventualidades son mayores. “El hospital, que se hace responsable por el paciente, también se queda en situación de riesgo – eso señala que ya se debe considerar el alta médico”, resalta la profesora.

Entre los principales motivadores de la hospitalización de larga permanencia, están el modelo de remuneración actual, el rechazo de la hospitalización por parte de las familias, la dificultad de relación con las fuentes pagadoras, la demora en el proceso de liberación de convenios o seguros y, en especial, la ineficiencia en la adopción de tecnologías. Además de eso, la falta de instrucción del paciente, que no tiene sus informaciones disponibles, por ejemplo, en un Historial Electrónico del Paciente (PEP) personal, y la cultura poco desfavorable a la deshospitalización, permiten que la hospitalización todavía sea la principal salida. “Tenemos un sistema hospitalocéntrico, que es poco integrado. El actual modelo de remuneración aún incentiva a los prestadores de servicios a la hospitalización del paciente, ‘tratándolos’, y no ‘cuidándolos’”, resalta Daniel Greca, director de Salud de KPMG. 

Según el especialista, si parte de los individuos sea cuidada fuera del hospital, los costos disminuirían y la calidad de la atención aumentaría. La deshospitalización, vinculada a la tecnología, contribuye para que los profesionales de la Salud puedan hacer un trabajo mucho más efectivo en el cuidado. Para los pacientes, el resultado es la garantía de que se volverá menos al hospital. Para la institución, los riesgos de  eventualidades adversas, como infecciones y otras complicaciones, son considerablemente más bajos. Para los operadores de Salud, cuanto menor sea en tiempo en que el paciente permanece hospitalizado, menores serán los costos.

Las largas hospitalizaciones han sido cada día menos incentivadas. “Para combatirlas, muchos hospitales están adoptando programas de atención domiciliaria o administración de medicamentos en casa, con las finalidad de bajar los costos y los riesgos al paciente”, explica Cristiane. Además, la mejora en la atención primaria, que tiene como objetivo la prevención de enfermedades y el seguimiento de la salud en ámbito regional, permite, poco a poco, que los pacientes estén hospitalizados por menos tiempo. 

En países como Brasil, Estados Unidos y Canadá, los procesos de deshospitalización están en marcha, pero todavía hay mucho que hacer. El cambio en el modelo de remuneración tradicional, que tiene como base el pago por servicio ejecutado – el fee for service, para otro que considere la performance vinculada a la calidad de la atención al paciente, es un avance importante.