17 / Agosto / 2016

Radiología intervencionista: ¿por qué los tratamientos se vuelven más rápidos?

radiologia intervencionista

Uno de los sectores que más ha crecido dentro del área de la salud sin dudas m de los sectores que más ha crecido dentro del área de la salud sin dudas, es la radiología. Desde su inicio, en 1895, hasta los días actuales, los recursos proporcionados por la radiología se transformaron el conocimiento médico, una vez que han posibilitado un conocimiento más profundo sobre el cuerpo humano y sus condiciones, sin la necesidad de inversiones en procedimientos invasivos. De esta forma, por varias décadas, aunque con el perfeccionamiento de la tecnología y la popularización de aparatos más sofisticados, la radiología permaneció con su papel casi que exclusivamente de diagnóstico, observando externamente las más diversas situaciones clínicas. Con el propósito de promover acciones terapéuticas y perfeccionar la capacidad más noble de la Medicina (el diagnóstico) surgió la radiología intervencionista.

La radiología intervencionista se distingue de otros campos de actuación por su capacidad casi única de unir las informaciones que vienen de la imagen, en la mayor parte del tiempo, en tiempo real, para que sirvan de forma práctica en el beneficio del paciente. En este campo, se destacan los procedimientos como embolización, quimioembolización, drenaje de abscesos, implantación de stents, radioablación y acceso venoso central para hemodiálisis o tratamiento de quimioterapia. ¿Quiere saber cómo los procedimientos realizados con esta técnica son más rápidos que los actuales? Acompáñenos:

Tiempo de preparación

En todo procedimiento quirúrgico se tiene que hacer una evaluación previa para identificar situaciones que puedan generar desenlace negativo. Se puede imaginar por lo tanto, que diversos procedimientos terapéuticos, principalmente los más complejos (como cirugías abdominales, torácicas o craneales) necesitan extensa evaluación por parte del equipo de cirugía, anestesiología y, muchas veces, cardiología. Además, algunas enfermedades pueden demandar evaluación de especialista.

Todas esas evaluaciones y el control de tasas y síntomas, ajuste, cambio o suspensión de medicamento, llevan a un aumento del tiempo necesario para la realización de cualquier tratamiento. Y eso vuelve el proceso desmotivador y oneroso para el paciente y para los profesionales involucrados en la atención. El uso de la radiología intervencionista minimiza ese problema, utilizando técnicas mínimamente invasivas, volviendo el procedimiento más seguro dejando la preparación más abreviada y más permisiva, teniendo en cuenta los bajos riesgos de la técnica.


Tiempo de procedimiento

De forma general, todo procedimiento quirúrgico busca un proceso adecuado y metódico, involucrando la diéresis, a hemostasia, a exéresis y la síntesis. Eso significa que, antes de la llegada al punto que se necesita acceder para el correcto tratamiento es necesario hacer la incisión y divulsión de cada plan, del superficial al más profundo y realizar el tratamiento, cuidando de que no haya sangrado en exceso y que se deshaga la solución de continuidad causada por la incisión. Por todo ese proceso, por la probable necesidad de búsqueda por el lugar de interés del tratamiento, además de su usual terapéutica de tejido saludable para garantizar que la parte enferma reciba la intervención propuesta, es común que la cirugía demande muchas horas para su completa realización.

En los tratamientos realizados con la radiología intervencionista, es común que sea necesario un amplio proceso de incisión, con el pequeño riesgo de sangrado y otras complicaciones al utilizar técnicas menos traumáticas. Se puede hacer solamente la introducción de una aguja o catéter, bajo la visión y monitoreo de imagen adecuada al procedimiento (como ultrasonografía, angiografía o tomografía computadorizada, por ejemplo), permitiendo que algunos procedimientos ocurran de forma más segura y en un tiempo mucho menor.

Tiempo de Hospitalización

En los abordajes convencionales, es muy común la necesidad de hospitalización del paciente para la realización de la preparación discutida en el tópico anterior. Pero no es solo por este motivo que hay un aumento en el tiempo de hospitalización entre procedimientos quirúrgicos clásicos en comparación a la radiología intervencionista. Por las propias características del procedimiento quirúrgico, es necesario que un paciente sometido a ese tipo de tratamiento permanezca por algunos días, en algunos casos necesitando cuidados intensivos, aumentando el tiempo necesario para el alta y el costo de toda la operación.

En procedimientos abdominales, por ejemplo, se demanda una mayor atención respecto la dieta gradual del paciente, además de la observación de normalización de los hábitos intestinales y urinarios del paciente. En el caso de procedimientos realizados con la técnica de la radiología intervencionista, raramente se necesita una preparación para el procedimiento con el paciente hospitalizado, además de que el tiempo necesario para la completa recuperación de la funcionalidad esencial del paciente para que reciba alta no suele pasar de pocos días.


Tiempo de recuperación

Después del alta del servicio hospilario, pacientes sometidos a amplias intervenciones quirúrgicas necesitan tiempo para recuperación integral de sus funciones. En este camino, muchos pacientes pueden presentar algún tipo de síntoma — más frecuentemente dolor, con restricción de algún tipo de movimiento o actividad habitual, especialmente conducir y trabajar. Eso sin decir que frecuentemente necesitan algún cuidado médico o de enfermería después de volver a la casa, sea para limpiar las heridas de forma adecuada, cambiar curativos, vaciar drenaje o quitar los puntos.

Pero en tratamientos realizados con la técnica de radiología intervencionista, aunque que puedan estar incluidos en procedimientos como uso de drenajes, curativos o hilos de punto quirúrgico, su demanda suele tener menor magnitud: con heridas menores, por las pequeñas incisiones, generando pocos puntos en el post operatorio. De esta forma el tiempo para la cicatrización adecuada y el establecimiento de la capacidad funcional del paciente de forma integral, con el regreso al trabajo y sus actividades habituales, ocurre en un tiempo mucho menor cuando comparado a los procedimientos quirúrgicos.

Por lo presentado, queda claro que tener un servicio de radiología intervencionista rápidamente dejará de ser algo distintivo en los servicios de salud, y será una necesidad básica para el tratamiento ideal a los pacientes. Ya es el tiempo de utilizar un método que, además de menor tiempo necesario para el tratamiento adecuado, también genere mayor eficiencia terapéutica, y menor gasto con eventuales complicaciones, insumos y mayor tiempo de hospitalización.